Ciudad Victoria, Tamaulipas. – Tamaulipas enfrenta una amenaza seria a su economía a raíz de la reciente imposición de aranceles por parte del gobierno de Estados Unidos.
La política proteccionista del presidente Donald Trump ya comienza a impactar sectores clave como la manufactura, el comercio y el transporte, advirtió el economista Jorge Alfredo Lera Mejía, vicepresidente de la Liga de Economistas Revolucionarios del Noreste.
“El freno ya se nota en la producción de autopartes, componentes electrónicos y en la llegada de nuevas inversiones. Hay un impasse real”, señaló el experto.
Tamaulipas se encuentra entre las cinco entidades con mayor volumen de exportación en el país, con más de 400 maquiladoras concentradas en Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo.
El sector manufacturero representa entre el 98 y 99% de sus exportaciones, enfocadas en la industria automotriz, metalmecánica y electrodoméstica.
Según Lera Mejía, la nueva política comercial de EE. UU. ya ha provocado una caída importante: “Estamos hablando de un impacto cercano a la mitad de las exportaciones tamaulipecas, con aranceles del 25% en acero y aluminio, y en puerta tarifas al sector automotriz”.
Durante el primer trimestre de 2025 se han perdido 26 mil empleos formales en Tamaulipas. Los sectores más afectados son el comercio (-12,000 plazas), el transporte (-8,000) y la manufactura, que solo ha generado 64 mil nuevos empleos, su nivel más bajo en años.
Con una tasa de desempleo de 3.6% y más de 100 mil personas en pobreza extrema, la presión social aumenta. Municipios estratégicos como Reynosa y Nuevo Laredo enfrentan escenarios de precariedad ante el freno económico.
El panorama también afecta la relocalización industrial (nearshoring). “Las inversiones ya comprometidas no están canceladas, pero sí congeladas. Hay mucha incertidumbre y los inversionistas están en modo de espera”, afirmó Lera Mejía.
El especialista urgió al gobierno federal a implementar un “plan de choque” para mitigar los efectos de la crisis: apoyos a microempresas, reactivación del campo, afectado además por una sequía histórica, y mayor claridad presupuestaria.
“La situación es crítica. De no actuar pronto, el ciudadano común será el más golpeado: desempleo, caída del poder adquisitivo y más pobreza”, concluyó Lera Mejía.







