Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Los efectos de la diabetes y la hipertensión pueden llegar hasta los ojos y generar complicaciones capaces de comprometer la visión, debido a las alteraciones que estas enfermedades producen en los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo.
Jairo Sánchez, fundador y director médico del Instituto Octavisión, explicó que el ojo es uno de los órganos donde puede observarse con mayor claridad el impacto de los problemas relacionados con la microcirculación.
“Uno dice, bueno, los vasos grandes son los que nos llevan vida, como la carótida que lleva sangre al cerebro, como la aorta. Sin embargo, las enfermedades más importantes en el mundo, que más han causado muerte, empiezan a afectar primero los vasos más pequeños”.
El especialista destacó que la diabetes y la hipertensión se encuentran entre los padecimientos que pueden provocar afectaciones en distintos órganos y sistemas, incluyendo los ojos.
En las clínicas oftalmológicas, dijo, es común encontrar pacientes que además de acudir por algún problema visual tienen antecedentes de estas enfermedades.
“Yo creo que esa es una muy buena pregunta, entre más de tres, entre dos a cuatro personas tienen diabetes o hipertensión, todas las veces, de cada 10 personas”.
Sánchez explicó que la importancia de vigilar la salud ocular radica en que los vasos sanguíneos del ojo son extremadamente pequeños y cualquier alteración en la circulación puede tener consecuencias.
“Los vasos que están en nuestros ojos son más delgados que un cabello”.
Ante este escenario, recomendó que las personas con diabetes o hipertensión no descuiden sus revisiones médicas ni la atención de su salud visual.
El especialista también destacó la importancia de mantener actividad física como parte de las medidas para favorecer la circulación.
“Una de las cosas que nosotros podemos hacer para cuidar nuestra microcirculación y fortalecer esos microvasos es caminar”.
De acuerdo con el médico, caminar de manera cotidiana puede contribuir a mantener una adecuada circulación, por lo que recomendó incorporar esta actividad como parte de los hábitos diarios.
“Empezar a caminar les estoy regalando más de tres o cuatro años de vida”.
El llamado, añadió, no solamente debe dirigirse a quienes ya presentan problemas de visión, sino también a quienes padecen enfermedades crónicas que pueden generar complicaciones antes de que aparezcan síntomas visuales evidentes.







