Por: Joel de la Rosa
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Durante los últimos cuatro a cinco años, la sequía ha devastado al país y, en particular, a la ganadería del estado tamaulipeco, poniendo en peligro la subsistencia de numerosos productores y el bienestar del ganado.
El subsecretario de Desarrollo Pecuario y Forestal, Cuauhtémoc Amaya García, ha advertido sobre la gravedad de la situación, señalando un aumento alarmante en la mortalidad del ganado.
Según el subsecretario, la mortalidad del ganado ha aumentado en un 10% por hato, una cifra considerablemente superior a los niveles de años anteriores de entre el 2% y el 5%.
«La situación es crítica. La falta de pastizales y forrajes está llevando a la muerte de muchos animales. No hay alimento suficiente para mantener al ganado, y esto está resultando en un aumento significativo de la mortalidad», declaró Amaya García.
Los efectos de la sequía son especialmente severos en la zona temporalera, el altiplano y los municipios de Aldama y Soto la Marina, donde las condiciones adversas han llevado a un deterioro notable en la salud y la supervivencia del ganado.
Esta situación ha obligado a muchos ganaderos a tomar medidas drásticas para mitigar las pérdidas, incluyendo la venta de sus animales a precios bajos en las subastas. Este “rescate” económico, aunque paliativo, no ofrece una solución a largo plazo para la sustentabilidad de la ganadería en la región.
“Hemos perdido muchos animales, y los que quedan están en malas condiciones, tanto que los ganaderos prefieren vender sus vacas o becerros en las subastas ganaderas como un ‘rescate’ a la economía», reveló Amaya García.
Mientras tanto, la preocupación sigue creciendo entre los productores y las autoridades locales, quienes buscan desesperadamente soluciones para superar esta crisis que amenaza con devastar una parte esencial de la economía regional y nacional.










