Ciudad de México.-El reciente reportaje del The New York Times, titulado “This Is What Makes Us Rich: Inside a Sinaloa Cartel Fentanyl Lab”, ha generado una fuerte reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien descalificó la publicación en una de sus conferencias matutinas. Según Sheinbaum, el trabajo carece de credibilidad, prometiendo desmentirlo “científicamente”.
El artículo, elaborado por las periodistas Natalie Kitroeff, Paulina Villegas y Meredith Kohut, documenta la existencia de laboratorios clandestinos en Sinaloa donde se produce fentanilo, un opioide que ha cobrado decenas de miles de vidas en Estados Unidos. La investigación del diario estadounidense contradice directamente las afirmaciones del gobierno mexicano, que insiste en que el fentanilo llega principalmente desde Asia.
El gobierno de Sheinbaum ha presumido recientes decomisos de grandes cantidades del opioide, como las más de 20 millones de dosis incautadas en diciembre de 2024 en Sinaloa. Sin embargo, el reportaje pone en evidencia que México no solo es un punto de tránsito, sino un productor clave en la cadena del narcotráfico de esta droga mortal.
La polémica llega en un momento delicado, a pocos días de que Donald Trump asuma nuevamente la presidencia de Estados Unidos, con amenazas de acciones militares contra cárteles mexicanos en su discurso. Esta confrontación con The New York Times revela la falta de una política clara en México para enfrentar el problema del fentanilo, más allá de corridos tumbados y operativos aislados.
La pregunta que queda es: ¿cómo enfrentará el gobierno mexicano esta crisis mientras la presión internacional sigue en aumento?










