Ciudad Victoria, Tamaulipas. – La producción agrícola en Tamaulipas atraviesa por uno de sus momentos más complicados. El titular de la Secretaría de Desarrollo Rural, Pesca y Acuacultura, Antonio Varela Flores, reconoció que los suelos han perdido fertilidad, situación que obliga a los productores a redoblar esfuerzos para sacar adelante sus cosechas.
El ciclo agrícola 2024-2025 refleja una caída significativa en los cultivos más representativos del estado: sorgo, trigo y arroz.
De acuerdo con cifras de la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), la producción de sorgo, por ejemplo, descendió de 806 mil 298 toneladas en 2023 a 688 mil 642 en la presente temporada, lo que representa una reducción cercana al 15%.
El secretario estatal admitió que la productividad agrícola enfrenta retos importantes, pero sostuvo que Tamaulipas mantiene su vocación agrícola.
“Tenemos buenos agricultores y tierra con potencial, pero hay que hacer prácticas adecuadas”, señaló.
Varela subrayó que los propios productores deben asumir la tarea de mejorar sus suelos. “Si tú te dedicas al periodismo, te esfuerzas por hacerlo bien; un agricultor tiene que esforzarse por levantar mejores cosechas con prácticas adecuadas”, ejemplificó.
En cuanto a la salinización del suelo, el funcionario reconoció que sí existen áreas afectadas, principalmente en zonas costeras.
“Si te refieres a zonas ensalitradas, son muy pocas y están localizadas, como en el distrito de San Fernando. Son suelos con poco drenaje que pueden cambiar de actividad”, explicó.
Regiones tradicionalmente productivas como San Fernando, Matamoros y Río Bravo han resentido con fuerza la baja en el rendimiento. San Fernando mantiene 204 mil 491 hectáreas sembradas; Matamoros, 117 mil, y Río Bravo, 109 mil.
A esto se suma la sequía que ha afectado de manera recurrente a la entidad. Aunque las lluvias recientes han traído un respiro, los efectos llegan tarde para algunas zonas.
“Estas lluvias han ayudado bastante. Hemos salido a estimular y han tenido un efecto positivo. Esperemos que también el precio nos ayude”, añadió el secretario.
La reducción en la producción no solo golpea al productor, sino que impacta en toda la cadena agroalimentaria: comercializadores, distribuidores, y finalmente el consumidor, que podría enfrentar un encarecimiento de productos básicos.
Las autoridades estatales aseguran que aún es posible revertir esta tendencia si se aplican técnicas agrícolas sustentables y si se cuenta con el apoyo institucional necesario.










