Ciudad Victoria, Tamaulipas.- La instalación de nuevos equipos de aire acondicionado mediante el programa federal La Escuela es Nuestra dejó problemas en la infraestructura eléctrica de planteles de Tamaulipas, donde las reparaciones podrían superar los 400 millones de pesos, informó el secretario de Educación estatal, Miguel Ángel Valdez García.
El funcionario señaló que alrededor de 200 escuelas han reportado afectaciones relacionadas con la incorporación de minisplits, cuya demanda de energía rebasó la capacidad de algunas instalaciones eléctricas, lo que obligó a realizar trabajos de rehabilitación y a gestionar nuevas adecuaciones.
“Son cerca de 200 las que han reportado problemas a raíz de que colocaron con el programa La Escuela es Nuestra, más mini splits o nuevos mini splits y eso hizo tronar la planta de luz en 400 escuelas, ya reparamos 200 y ahí vamos por las otras 200”.
Para atender las fallas, la Secretaría de Educación de Tamaulipas trabaja en la sustitución de cableado, el balanceo de cargas y la instalación de transformadores o subestaciones con capacidad suficiente para soportar el funcionamiento de los equipos.
Valdez García explicó que parte de las intervenciones requiere realizar trámites ante la Comisión Federal de Electricidad, cuyos tiempos de respuesta pueden extenderse entre mes y medio y tres meses, circunstancia que puede retrasar la solución de los problemas en determinados planteles.
Las afectaciones se concentran, según las estimaciones del secretario, en ciudades como Reynosa, Tampico, Altamira, Ciudad Madero, Matamoros y Nuevo Laredo, aunque los reportes corresponden a distintas regiones de Tamaulipas.
Uno de los factores señalados por el funcionario es la proporción de recursos destinada a la climatización escolar. De acuerdo con sus cálculos, alrededor del 92 por ciento del presupuesto de La Escuela es Nuestra se ha utilizado para adquirir equipos de aire acondicionado.
Ante las consecuencias registradas, la SET solicitó al titular de la Secretaría de Educación Pública federal, Mario Delgado, que las comunidades escolares consulten la opinión técnica del Instituto Tamaulipeco de Infraestructura Física Educativa antes de decidir cómo ejercer los recursos.
La propuesta busca que las escuelas conozcan de antemano si sus instalaciones pueden soportar la carga eléctrica de los nuevos equipos o si requieren adecuaciones antes de conectarlos.
Con ello, la dependencia pretende evitar que la compra de aparatos de refrigeración se realice sin considerar las condiciones de cableado, transformadores y subestaciones, elementos indispensables para garantizar su funcionamiento.
El planteamiento también apunta a que las decisiones sobre el gasto escolar incorporen criterios técnicos de infraestructura y no se concentren exclusivamente en la adquisición de equipamiento.
En una entidad donde las temperaturas elevadas hacen necesario mantener las aulas climatizadas, la capacidad de las instalaciones eléctricas se ha convertido en un componente fundamental para el funcionamiento de los planteles.
La estimación de más de 400 millones de pesos para las reparaciones dimensiona el costo que podrían alcanzar las adecuaciones requeridas. Sin embargo, el secretario no desglosó el monto por escuela ni precisó cuánto correspondería a cada tipo de intervención.
Valdez García indicó que los trabajos continuarán en los planteles que todavía requieren atención, mientras la dependencia busca que las futuras inversiones se realicen con una valoración previa de las condiciones físicas y eléctricas de cada inmueble.
Por otra parte, el secretario informó que Tamaulipas esperaba la participación de 120 observadores universitarios en una consulta nacional sobre la nueva regulación del servicio profesional docente, cuyo objetivo es definir el mecanismo que sustituirá al sistema actual, con miras a que opere en el próximo ciclo escolar.
También dio a conocer que existen más de 60 casos ante la Fiscalía por presunto abuso, acoso o insultos contra docentes.
Sobre este tema, sostuvo que es necesario proteger tanto a los estudiantes como a los maestros y promover la colaboración entre las familias y las autoridades educativas.
“Cuando haya algo que denunciar desde luego hacerlo, pero cuando haya que apoyar también hacerlo”.









