Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Durante un evento oficial realizado en las propias instalaciones del Hospital Infantil de Tamaulipas en esta ciudad capital, y ante la presencia de diversas autoridades, una médica residente se plantó con un cartel en el que denunció haber sido violada dentro del nosocomio y acusó directamente a la dirección de no haber hecho nada.
La escena y captada en video señala que fue agredida sexualmente y que no recibió respaldo institucional. Se observa un intercambio en tono ríspido entre la denunciante y el director del nosocomio, Vicente Plascencia Valadez.
Las residente señala que la agresión ocurrió la madrugada del 30 de diciembre de 2025, cuando un hombre desconocido ingresó al hospital y atacó a dos médicas en formación.
Más allá del hecho criminal —cuyo responsable sigue sin ser identificado— el foco de la indignación está en lo que describen como abandono institucional.
Las denunciantes sostienen que no recibieron apoyo médico, psicológico ni jurídico inmediato por parte de la dirección, y que tampoco se reforzaron las medidas de seguridad tras lo ocurrido. Además, acusan que actualmente no se han facilitado las condiciones necesarias para esclarecer los hechos.
El reclamo no surge en el vacío. De acuerdo con el texto difundido, en 2025 ya se habían registrado incidentes graves dentro del hospital, tales como robos, ingreso de personas ajenas durante la madrugada, presunto acoso a otra residente e incluso la fuga de pacientes pediátricos.
Según el personal inconforme, se solicitó en su momento mayor vigilancia y protocolos claros de seguridad, pero las medidas no se implementaron o fueron insuficientes.
Uno de los puntos que más ha encendido el malestar es que, según testimonios internos, el doctor Vicente Plascencia Valade habría dicho que asumiría el papel de “abogado del diablo”, porque debía analizar la situación desde lo administrativo y no “con el corazón”.
La frase ha sido interpretada como una postura fría, burocrática y distante frente a un hecho que involucra violencia sexual dentro de un hospital infantil.
Trabajadores cuestionan si alguien que se asume como “abogado del diablo” ante una denuncia de esta naturaleza es la persona adecuada para dirigir una institución dedicada al cuidado de niñas y niños tamaulipecos y a la formación de médicos.
El movimiento ya no es discreto ni interno. La exigencia es clara y es la destitución inmediata del director por presunta omisión, falta de liderazgo y ausencia de acciones concretas para garantizar seguridad dentro del hospital.









