No hay forma bonita de decir esto, así que vámonos directo al grano: Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador están a punto de darle en la madre al Poder Judicial. Sí, lo leíste bien. Estos cabrones han decidido que las reformas del llamado «plan C» se discutan «ampliamente» en parlamentos abiertos con expertos y sectores involucrados. Como si eso fuera a cambiar el hecho de que están metiendo mano donde no deben.
Después de su primer encuentro tras las elecciones del 2 de junio, Sheinbaum salió muy mona a explicar que en la discusión de la reforma al Poder Judicial participarán barras de abogados, facultades de derecho, ministros, magistrados y hasta los trabajadores del propio Poder. Pues qué chingón, ¿no? Todos invitados a la fiesta, menos nosotros, los ciudadanos de a pie, que vamos a pagar los platos rotos cuando estos genios terminen de jugar a ser dioses.
Y, claro, el presidente López Obrador no se quedó atrás. Aceptó incluir en el paquete de reformas dos programas sociales que Sheinbaum planteó durante su campaña: una pensión para mujeres de 60 a 64 años y becas para estudiantes de preescolar a secundaria. ¿Qué sigue? ¿Un programa de abrazos y besos para todos? No me malinterpreten, los programas sociales son importantes, pero ¿a qué costo? Mientras tanto, los temas de fondo, los que realmente afectan la estructura del país, se están tratando como si fueran chismes de vecindad.
Lo que realmente me saca de quicio es cómo planean llevar a cabo estas discusiones. Que si barras de abogados por aquí, que si ministros por allá, pero, ¿realmente creen que eso va a hacer alguna diferencia? Todo huele a puro teatro. Es como ponerle un curita a una herida de bala. Mientras tanto, la verdadera justicia seguirá en la cuerda floja, y nosotros, los ciudadanos, seguiremos siendo los pendejos que aplauden desde las gradas.
Ah, pero eso no es todo. También se dieron tiempo para hablar de la reforma al ISSSTE y la no reelección. Claro, porque no podían dejar de lado los temas que les importan solo a ellos. Sheinbaum dice que «coincidieron en hacer una consulta amplia en estos meses». ¿Consulta? ¡Váyanse al carajo! Lo que necesitamos no son consultas simuladas, sino acciones concretas que mejoren de verdad nuestras instituciones.
Y para rematar, Sheinbaum se reúne con una delegación de Joe Biden en su casa de transición. ¡Perfecto! Ahora tenemos el sello de aprobación de Estados Unidos. ¿Qué podría salir mal? Pues, todo. Porque mientras ellos juegan a la política internacional, nosotros seguimos lidiando con un sistema judicial que no funciona, con reformas que no benefician a nadie más que a sus propios intereses y con una democracia que cada día se parece más a una mala broma.
En fin, que dios nos agarre confesados. Porque si este es el futuro que nos espera, más vale que empecemos a buscar otro planeta donde vivir.
Mejor nos vemos otro día queridos lectores, que este par ya me amargo el almuerzo
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