La noticia de que un caso de gusano barrenador en Sabinas, Nuevo León, frenó la reapertura de exportaciones de carne a Estados Unidos podría sonar a desánimo… pero en realidad es todo lo contrario… Tamaulipas está mostrando que sabe jugar en las grandes ligas.
Sí, la puerta de las exportaciones se cerró de momento, pero aquí lo importante es que el estado mantiene su estatus sanitario y los precios internos se sostienen casi al nivel del mercado internacional. Eso no es suerte, es trabajo bien hecho. Los ganaderos no están perdiendo, el mercado interno responde y eso solo pasa cuando hay organización y planeación.
Y aquí hay que reconocer a quienes han llevado el timón con firmeza. El secretario Antonio Varela Flores ha sabido comunicar con claridad y actuar con responsabilidad, dando confianza a los productores en momentos de incertidumbre. A su lado, el subsecretario de Desarrollo Pecuario y Forestal, Cuauhtémoc Amaya García, ha mantenido el pulso del sector, acompañando a los ganaderos y reforzando las estrategias de sanidad. Este trabajo en equipo es lo que permite que Tamaulipas no solo resista, sino que avance.
Además, el anuncio de que para enero de 2026 habrá binomios caninos entrenados para reforzar las inspecciones es un golpe de autoridad. No se trata de esperar a que las cosas pasen, sino de adelantarse para que la sanidad pecuaria siga siendo ejemplo. Esa visión preventiva es justo la que marca la diferencia entre improvisar y liderar.
Mientras otros estados apenas ajustan sus protocolos, Tamaulipas ya piensa en fortalecer el mercado interno y aprovechar los programas federales que pronto lo incluirán. Vender carne en México a buen precio no solo es un plan B, es inteligencia pura para no depender de una sola puerta.
Que un caso en otro estado detenga la exportación es frustrante, claro, pero también es la prueba de que aquí se toman en serio las reglas del juego. La reapertura llegará, y cuando eso pase, Tamaulipas no solo va a estar listo, va a estar más sólido y con más opciones que antes.
Entre otras líneas…
Así como el campo no se detiene, la educación en Tamaulipas también da pasos firmes. La reciente aprobación de la Preparatoria UAT Tampico, anunciada por el rector Dámaso Anaya Alvarado, es una jugada estratégica que merece aplauso. Ampliar la cobertura educativa en el sur del estado no solo responde a una necesidad real, sino que también abre más puertas para que los jóvenes continúen su formación dentro de la misma Universidad.
La crítica, si acaso, está en el ritmo: el crecimiento de la UAT es ambicioso y muy positivo, pero el reto será mantener la calidad académica a la par de la expansión. Edificios nuevos, programas innovadores y modalidades virtuales son excelentes noticias, siempre y cuando vayan acompañados de maestros capacitados, infraestructura sólida y seguimiento constante.
Dámaso Anaya demuestra visión al apostar por proyectos como este, que incluyen un bachillerato con enfoque musical y un Bachillerato Virtual para quienes buscan segundas oportunidades. La clave ahora es no bajar la guardia: crecer es bueno, pero crecer bien es lo que asegura que la UAT siga siendo referente educativo en Tamaulipas y más allá.








