Por Alfredo Reyna
Un accidente, un atropellado en el 17 Rosales, registrado este 9 de Octubre con una espera de atención de 30 minutos fue el detonante de la explosión ciudadana con los cuerpos de auxilio.
“Sin ambulancias, ni atención, pero en la 54 convención”, es la perfecta descripción de la agenda de la institución en Tamaulipas, quienes lejos de mejorar o incluso “maquillar” sus “buenas intenciones”, al interior pareciera ser el mismísimo ciclón Categoría 5 y como diría Jaime Maussan “y nadie hace nada”.
Empecemos con un recuento de las actividades que hay que mencionarlo, todas se trataron de la recaudación, acción que me recuerda mucho al famoso dicho “Con un hambriento, hay para cien pediches”. Y aclaro, no estoy afirmando que la labor del paramédico este mal o que la vocación por servir carezca de credibilidad, pero sí está muy golpeada por quienes hoy ven a esta noble institución como la gallina de los huevos de oro, un negocio involucrado en todo lo que tenga que ver con la salud de los tamaulipecos.
Recientemente dieron arranque a su presumible Colecta Nacional, lo que dejó para sus líderes jugosas ganancias que hasta hoy desconocemos su gasto, ya que en voz de este humilde reportero no encontramos algún portal de transparencia que especifique las partidas en la que estos angelitos se las gastan.
Cómo segundo acto, podemos mencionar su carrera nacional que de igual manera sirvió para rellenar las arcas financieras de la institución y vaya usted a saber, de los bolsillos de alguien más. Como este acto podemos mencionar muchos más pero no es el caso.
Lo interesante aquí es saber si incluso la Presidenta Estatal de esta noble institución está informada del desmadre que hacen sus más allegados colaboradores y si está consciente de que la Cruz Roja Mexicana Tamaulipas va en declive y sin paracaídas.
Creáme amable lector, pregunte en la calle a cualquier socorrista sobre las próximas certificaciones que ponen como dicen en el pueblo “una pata en el pescuezo” a quienes gustan por salvar vidas, súmele la falta de respaldo por parte de sus colaboradores quienes se preocupan más por atender sus asuntos con carácter personal y rematamos con una decisión preocupante, el poner a una persona sin experiencia en uno de los cargos con más chamba, pues dicen las malas lenguas que nunca ha operado.
Mi respeto lo tienen aquellos que día a día con incluso carencias salen a desvivirse para salvar vidas, a voluntarios que con el corazón en la mano prestan sus servicios y sus habilidades de “todologos”, los que se la parten en la calle, los que no son de escritorio, los que sí sudan y lamentablemente, los que son menos apoyados.
Ellos son los que deberían ser acreedores a una convención nacional, no colaboradores hechos “al vapor”. ¿Usted que opina?
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