Cuando una administración universitaria entiende que la educación no debe tener fronteras, empiezan a pasar cosas buenas. Y eso es justo lo que estamos viendo con el equipo que encabeza Dámaso Anaya Alvarado al frente de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Lejos de quedarse en el escritorio o en la retórica, le están entrando al tema de la cobertura educativa con propuestas concretas, pensadas para la gente que más lo necesita.
Esta semana se presentó el Modelo de Bachillerato Virtual y Mixto, una apuesta que busca llevar la prepa a comunidades donde simplemente no hay opción de estudiar. No se trata solo de usar la tecnología porque está de moda, sino de abrir caminos reales para quienes han quedado fuera del sistema educativo por falta de oportunidades, distancia, dinero o tiempo.
Y hay que decirlo claro: esto no es cualquier programa. Es una medida bien pensada, con visión social, y respaldada por municipios y el Gobierno del Estado. Desde la administración de Dámaso Anaya están diciendo con hechos que quieren una UAT más abierta, más presente y, sobre todo, más útil para la sociedad. Eso ya se ve con la reciente apertura de la Preparatoria Nuevo Laredo, y vendrán más pasos en otros municipios.
El plan también incluye nuevas carreras completamente en línea. ¿Por qué importa eso? Porque muchos jóvenes (y no tan jóvenes) no pueden mudarse para estudiar una licenciatura. Aquí se les está dando una alternativa real. Eso sí es entender las necesidades de la gente.
Al final del día, lo que está haciendo la administración de Dámaso Anaya no solo es valioso, es necesario. Está marcando una diferencia con hechos, no con discursos. Y eso, en un contexto donde muchos nomás simulan, se agradece.








