Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El saqueo a la Secretaría de Salud de Tamaulipas durante el gobierno de Francisco Javier García Cabeza de Vaca quedó al descubierto, la dependencia estatal interpuso 14 denuncias penales que documentan un quebranto de 343 millones 966 mil pesos en los ejercicios 2017 y 2018.
Los expedientes presentados detallan un modus operandi que combina contratos inflados, adjudicaciones amañadas, facturas sin sustento legal y pagos realizados sin que existiera documento firmado alguno. Todo ello benefició a las empresas Permart y Joser, señaladas por tener vínculos directos con los hermanos Carmona Angulo, operadores de este esquema.
Las irregularidades son contundentes, una factura de más de 4 millones de pesos pagada el 28 de febrero de 2018 pese a que ni siquiera había contrato firmado; un contrato asignado a Joser por 13.6 millones de pesos cuando la concursante original era Permart; y una denuncia que documenta un daño superior a 60 millones de pesos en una sola operación. Así se repite un patrón, pagos millonarios sin contratos, empresas fantasmas favorecidas y procesos de licitación manipulados.
En total, el andamiaje de corrupción se tradujo en contratos por más de 500 millones de pesos, con pagos interrumpidos por 157 millones, pero que aun así consolidaron un desfalco que drenó 221 millones de recursos estatales y 122 millones de origen federal.
La lista de señalados sacude al círculo más cercano del exgobernador. Encabeza la relación el propio Cabeza de Vaca, acompañado de la exsecretaria de Salud Gloria de Jesús Molina Gamboa; el exdirector de Compras, Román Castillo Airola; el exsubsecretario de Planeación y Vinculación Social, Horacio García Rojas Guerra; y el exsubsecretario de Administración y Finanzas, Alejandro Aguilar Poegner. A ellos se suman los nombres de Julio César Carmona Angulo y Carlos Alejandro Romero Guerra, apoderados legales ligados a las empresas beneficiadas.
Se trató de un saqueo planeado, donde los contratos nunca se firmaban pero el dinero fluía; donde las licitaciones se simulaban y los beneficiarios ya estaban definidos. Los hermanos Carmona Angulo aparecen como pieza clave en la triangulación de recursos que, según las denuncias, constituyen operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Este caso no solo destapa el millonario desfalco, sino que exhibe cómo se puso en riesgo la operación del sistema de salud en Tamaulipas, desviando dinero que debía destinarse a programas, medicinas y servicios médicos para la población.










